LA PIEDRA ROSETA: CLAVE PARA EL DESCIFRAMIENTO DE LOS JEROGLIFICOS

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Cuando en el siglo IV d.C. el emperador TEODOSIO mandó clausurar los templos egipcios, instaurando definitivamente el cristianismo como única religión oficial en todo el Imperio Romano, la escritura jeroglífica cayó en el más absoluto olvido.

Asimismo, también supuso el final de la escritura jeroglífica la adopción de la ESCRITURA COPTA que utilizaba letras griegas y siete signos especiales provenientes del Demótico.

Así, la traducción de los jeroglíficos en el siglo XVIII suponía un gran secreto. No fue hasta el hallazgo de la denominada PIEDRA ROSETA, en Agosto de 1799, en RASHID ROSETA (pueblo situado al Este de ALEJANDRÍA), que el inglés THOMAS YOUNG (1773-1829) y el francés JEAN FRANÇOIS CHAMPOLLION (1790-1832) lograron descifrar, definitivamente, esta escritura. Este documento (Piedra Roseta) fue realizado durante el reinado de PTOLOMEO V EPIFANIO (196 a.c.).

Tras su descubrimiento, la Piedra Roseta se trasladó inmediatamente al INSTITUTO DEL CAIRO, donde fueron realizadas numerosas copias que, a su vez, se enviaron a distintos sabios europeos.

Por este motivo, CHAMPOLLION obtuvo un ejemplar de este documento, en París (1808). Los ingleses lograron llevarse a Londres la Piedra ROSETA en el año 1801 y actualmente se halla en el Museo Británico.

El documento no está entero. Le falta un fragmento de su parte superior y de su borde inferior derecho. Se trata de un texto trilingüe: escritura jeroglífica clásica (en su registro superior), escritura demótica (en su registro central) y griego (en su registro inferior).

El bilingüismo de la estela ha permitido obtener el texto completo de este decreto, promulgado por los sacerdotes reunidos en MENFIS con la finalidad de celebrar la primera conmemoración de la coronación de PTOLOMEO V EPIFANIO, rey de Egipto desde el 205 hasta 182 a.c.

YOUNG descubrió que los nombres de los reyes y reinas se hallaban en el interior de una estructura ovalada que se denomina CARTUCHO, determinando también que los nombres de PTOLOMEO y CLEOPATRA estaban escritos en símbolos que poseían un valor fonético. De modo que se podía establecer una equivalencia con los caracteres griegos.

Entre 1821 y 1822, el egiptólogo francés CHAMPOLLION empezó a publicar sus investigaciones sobre el desciframiento de la escritura JEROGLÍFICA y HIERÁTICA, estableciendo una lista completa de correspondencias con su equivalente en griego.

CHAMPOLLION observó que algunos de los signos eran alfabéticos y otros silábicos. Él sería quien publicaría el primer alfabeto egipcio, adelantándose a YOUNG.

Si quieres leer más, visita http://www.laguiatravel.com/egipto1.html

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